lunes, 30 de abril de 2012

La casa de Bernarda Alba

La otra noche, volvieron a pasar en la 2 la versión cine de "La casa de Bernarda Alba" de Mario Camús. Me la tragué de nuevo con deleite. Después, desvelado, le di vueltas a la trama, alucinado de como Federico retrata el mito del luto en la España profunda, hasta cotas inalcanzables para otros pueblos y otros sentires.
En aquellos tiempos, casi así debió de ser en muchas familias la manifestación de duelo ante la perdida de algún miembro, pero no ya por el verdadero dolor interior, sino para que vecinos y allegados dieran fe que se cumplía sobradamente con los cánones. Pura apariencia, pues por regla general, las personas olvidan, y las necesidades cotidianas, tanto materiales como emocionales, hacen que vayamos a lo nuestro

¿Esperando a qué?

¿Cuantos horas pasan como si estuviera aún por llegar nuestro tren?
¿Cuantas días con la sensación de que la  próxima etapa de nuestra vida será la que esperamos?
¿Cuantas vidas ya maduras y aún con la incertidumbre de si acaso llegará eso indefinido que andamos esperando?
¿Cuantos pálpitos en el lecho de muerte de que al fin, nada ha de llegar o cambiar?

Nada te quitará esa especie de angustia vital. A mi a veces, mientras me esperanzo en  cuidar un huerto chico, me ayuda el vivir los días de uno en uno, sin pensar en el siguiente, sin esperar al siguiente.

martes, 7 de junio de 2011

¡Que bárbaro! compañero...

Conforme la vida nos va echamos años a cuestas, las bombas van cayendo mas cerca, llevándose en ocasiones a algún amigo... a algún familiar... de esos entrañables y queridos, cuya perdida te deja tocado del ala, como con una convicción serena de que pierdo más que él, pues hay que seguir arreando, sintiendo como la enfermedad y el sufrimiento apartan de la vida a algunos de la buena gente...  y cual suprema injusticia, en esa criba, siguen inmunes  tantos desalmados...
Siempre a sido así, pero cuando le toca a uno, se te agolpa una mezcla de mala leche y tristeza, que se te quitan las ganas de seguir empujando.
Va por ti, Antoñín.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Para empezar, retazos inconexos

     Vaya un título para mi primera entrada... quizás  indicativo  de improvisada  programación. Y de la fecha de comienzo ni te cuento.

     Si ahora estuviera (ojalá, pero antes necesitaría tenerlo) en el pequeño huerto de mis entrecarnes, escardando papas por ejemplo, con toda seguridad el aburrimiento no me hubiera llevado a experimentar con estas cosillas del bloggeo, pero esto es lo que hay en este instante, o eso creo.
 "Llega el tiempo que en tu campo amado plantarás pensamientos junto al pozo de tu huerta ,enjambres de madreselva".Manolo García (Vendrán días)
     
     Así que heme aquí con estos pelos, cuando entre otras cosas, arde Libia y Troya, a Espe le manosean una teta, y  nuestros representantes, cual contumaces paladines constitucionales, requeterrefrescan el  23-F en su 30º aniversario,  aprovechando  sagazmente insigne fecha para seguir  jugando al despiste con toda una sociedad desanimada por el paro, impresionada por el tintineo del oro ajeno, abotargada por la desazón y abocada a la mediocridad, desorientada entre coches, hormigón y tele... y los medios, frívolos, bailando a ese son en sus portadas, tras la cuota de mercado  buscando caja, eso sí, respetando su corte editorial, que no se diga que falta estilo.
     Supongo que esto y estos, de un mundo de ciencia ficción serían en la mente precisa de nuestros  abuelos, enjutos en palabras  y  obras superficiales... cual buenos relojes en el arte de vivir o sobrevivir con coherencia... practicando  sin darse cuenta la autenticidad en sus tareas, como algo innato...  y a ratos el huerto... el divino huerto.


Y mientras tanto... los zagalones esperado la salida del ipad 2 o el iphone 5 pa pedírselo, y  yo... hasta me olvido de soñar, será cosa de "los vaivenes del ánimo".


                                Señores: uno que es vuestro, así que a mandar, pero solounpoco.